La otra cara del sargazo en México: cosméticos, calzado, lápices y tabiques

2026-08-28 17:44:29 - MUNDO

Cada año, toneladas de sargazo que invaden las costas del Caribe mexicano ponen en riesgo ecosistemas, vida marina y comunidades locales. Pero esta macroalga también ha dado origen a nuevas oportunidades: empresas y emprendedores la transforman en fertilizantes, cosméticos, materiales de construcción, biocarbón y otros productos sustentables.

Aunque su aprovechamiento aún enfrenta desafíos ambientales y sanitarios, estas iniciativas buscan convertir un residuo problemático en materia prima y avanzar hacia un modelo de economía circular.

El sargazo es un tipo de alga marrón que sirve de alimentación, refugio y áreas de reproducción para muchos animales marinos. Sus distintas especies se distribuyen ampliamente por océanos, aguas poco profundas, arrecifes de coral y el mar abierto, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Si bien no es malo en sí mismo, su llegada masiva desde 2011 y reciente reproducción en el Caribe y el golfo de México forma mareas marrones cerca de la costa que asfixian arrecifes, ahuyentan a los turistas y golpean economías que dependen del mar en el estado de Quintana Roo.

Tan solo en julio se registraron cerca de 27 millones de toneladas de sargazo capaz de reproducirse, según el informe del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida, y los científicos prevén que este 2026 se registre la segunda mayor cantidad del alga en el Atlántico, el Caribe y el golfo de México.

En julio pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un plan integral para atender el problema, que incluye destinar 2.000 millones de pesos (unos US$ 118 millones), incorporar buques de la Secretaría de Marina para recolectar el alga antes de llegar a las playas y fortalecer la coordinación con la iniciativa privada.

Los datos revelan la magnitud del problema, pero también abren la puerta a su aprovechamiento sostenible.

Vista aérea de turistas en la costa de Puerto Morelos, México, una zona afectada por el sargazo, el 24 de julio. - Paola Chiomante/Reuters

"El sargazo se ha visualizado como un ente maligno y eso ha limitado la perspectiva para su aprovechamiento. Hoy les puedo decir con claridad: el sargazo se puede refinar […] es un alga, es un organismo maravilloso, tiene la capacidad de transformar el CO2 que nosotros emitimos en fibra, eso le da lugar para ir creciendo", afirmó en julio Felix Navarrete, director de Grupo Ensol, una compañía de Carbonwave, pionera en el reciclado de sargazo para otros insumos.

Ante la gravedad de las oleadas anuales de sargazo, funcionarios estatales y municipales de Quintana Roo, empresarios, ciudadanos e investigadores unieron fuerzas para buscar soluciones.

Uno de estos esfuerzos es el concreto que utiliza como componente el sargazo. Una de las empresas en desarrollarlo es Grupo Dakatso, que creó en 2021 el "sargacreto", un material para construir banquetas, vialidades, carreteras, bancas y arrecifes artificiales. Incluso, esta tecnología fue utilizada en el tramo 5 del Tren Maya, informó el director general de la empresa.

En apariencia, el sargacreto no es diferente al concreto común. Gracias a su versatilidad pueden aplicarse diversas texturas y colores, además de ofrecer alta resistencia, capacidad térmica y ser 100 % orgánico, aunque su patente continúa en trámite.

El proceso para su desarrollo comienza en la recolección del alga en altamar o limpieza en playas, después es trasladado a sus instalaciones, en donde se lava y tritura antes de ser deshidratado y finalmente se agrega a la fórmula de cemento para su desarrollo en distintos materiales. Para construir un bloque de sargacreto de necesitan entre 40 y 45 kilos de sargazo.

Bloques de concreto a base de sargazo desarrollados por la empresa Grupo Dakatso, en Quintana Roo. - Facebook: Sargacreto

"Es un proyecto 100% sostenible y sustentable para mitigar los daños que hoy sufre el caribe. El problema no es el sargazo, es no verlo como la oportunidad que realmente es", señala Grupo Dakatso.

Otra importante innovación a partir de esta alga es el "sargablock", desarrollado por Omar Vásquez, originario de Jalisco y director de Blue-Green México.

En 2018 creó un método para convertir el sargazo en bloques de construcción para casas, una iniciativa con la que también ha hecho realidad su sueño de construir y donar viviendas para familias que lo necesitan en Puerto Morelos, Quintana Roo.

Sargablock se elabora con 40% de sargazo molido y 60% de materiales orgánicos. Su fabricación empieza co una mezcla de sargazo que se lleva a la máquina de fabricación de bloques, la comprime y moldea en ladrillos de unos 30 centímetros. Al final se deja secar y queda listo para utilizarse en la construcción.

Bloques de Sargazo fabricados por Blue-Green, en Quintana Roo. - Tomada de Facebook: Omar Vázquez Sánchez

En la industria agrícola, Carbonwave desarrolló un extracto agrícola derivado del sargazo reciclado al que denominó Sarga Agriscience para cultivos de frutas y verduras que actualmente se comercializa y exporta a otros países, incluidos Estados Unidos, Colombia y Ecuador.

El uso de este fertilizante disminuye la necesidad del 30 % del requerimiento de nitrógeno, lo que reduce el costo y el impacto ambiental de los fertilizantes a base de nitrógeno, además de permitir que las plantas obtengan otros nutrientes y crezcan más.

"Piense en el extracto de algas sargazo como el multivitamínico de alta potencia para sus cultivos. Así como usted podría tomar vitaminas y estimulantes del metabolismo para alimentar su propio cuerpo de manera más eficiente, las plantas se benefician de los micronutrientes que se encuentran en los extractos de algas marinas", indica Carbonwave.

El ingeniero Miguel Aké creó Nopalimex, una empresa que en 2024 obtuvo la patente para producir biogás a partir de sargazo, luego de hacerlo con nopal y desechos del aguacate. Para lograrlo, la empresa limpia el sargazo de sal, arena, microplásticos y metales pesados.

La gobernadora de Quintana Roo, María Elena Lezama, informó en julio que ya se instaló una planta piloto de producción de biogás, con una inversión de más de 14 millones de pesos (unos US$ 825.000) que produce biogás combinando sargazo con lodos, así como una planta de mayor tamaño en Cancún.

"El sargazo va a llegar igual, la diferencia es qué hacemos con él", señala Sargazo Sandals, un emprendimiento de Mario Robledo que encontró en esta alga una oportunidad para transformarla en un biomaterial para crear sandalias biodegradables y sostenibles.

Su proceso de fabricación es similar al de otros materiales a base de sargazo: se recolecta, lava, deshidrata, pulveriza y se retira toda la humedad hasta que queda un polvo que se mezcla con otros materiales que hacen que sea biodegradable. Actualmente comercializa sandalias en hoteles, tiendas y boutiques de la Riviera Maya.

También desarrolla calzado infantil, deportivo, tenis acuáticos, tapetes y otros artículos. Para fabricar 100 pares de sandalias se requieren unos 400 kilos de sargazo, señala su página web.

También en Quintana Roo, EcoColor, una microempresa fundada por cinco mujeres universitarias e investigadores desarrolló una fórmula para crear lápices y colores hechos a base de sargazo y papel reciclado.

Para su creación, las cinco jóvenes mezclan el papel reciclado con el sargazo, después se envuelven las minas, luego lijan los colores y los barnizan, cuentan en redes sociales. A la semana, fabrican entre 120 y 150 colores.

Por otro lado, la compañía Carbonwave ha desarrollado un sistema de recolección y procesamiento de esta alga para convertirla en productos como un emulsificante natural derivado del sargazo para cremas y productos de cuidado personal.

EcoColor, una microempresa de cinco mujeres universitarias, fabrica lápices de colores a base de sargazo. - Facebook: EcoColor

Crema hecha a base de un emulsificante ecológico, derivado del sargazo, creado por Carbonwave. - Instagram: Grupo Ensol

La empresa recolecta el sargazo en la costa o cerca de ella para evitar dañar la fauna oceánica, lo lleva a sus instalaciones de procesado y se retira el plástico para después refinarlo en componentes capaces de almacenarse y utilizarse en nuevos biomateriales.

Además, desarrolla cuero vegano y telas no tejidas a base de sargazo reciclado que, afirma, representan una alternativa libre de crueldad animal y consciente del medio ambiente con la que busca reducir la huella ambiental de la industria de la moda, sin embargo, estos materiales aún se encuentran en desarrollo.

Si bien el aprovechamiento del sargazo aún enfrenta desafíos de recolección, tratamiento, regulación y producción a gran escala, los proyectos desarrollados en Quintana Roo muestran su potencial como materia prima. Convertirlo en fertilizantes, energía, cosméticos o materiales de construcción no resolverá por sí solo su llegada masiva, pero puede reducir su impacto, generar empleos y transformar parte de un problema ambiental en una oportunidad para impulsar la economía circular.

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Fuente: cnn.com
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